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Llego al súper un día feliz cualquiera y veo que mis bandas veet para pieles normales ya no están en la estantería. A cambio, eso sí, hay otras de la misma marca pero con diferente empaque. Mis primeras sospechas. Pero me decido a coger con desconfianza la cajita de color rosa (para pieles sensibles, indica) y la pruebo esa misma noche en casa para evitar sorpresas mayores en momentos más delicados. La depilación facial es algo que me gusta hacer yo misma porque, al contrario que en el resto del cuerpo, mis dos experiencias con cera caliente en el rostro no han sido buenas. Y cuando esa misma tarde y antes de ponerme a estudiar me da por empezar darle inicio al experimento me doy cuenta de que mi principal sexto sentido no me fallaba. Nada más aplicarme la banda (previamente calentada entre mis manos) en la parte superior de mi labio me doy cuenta de que al tirar a contracorriente se me queda pegada toda la cera en el rostro, convirtiendo mi cara en un matorral pegajoso y muy desagradable. Limpio la zona como puedo con las toallitas y me decido a probar con otra banda nueva. La vuelvo a frotar violentamente entre las palmas de mis manos. Quizás no estuviese bien calientes y la cula es de muaaaaaaa! Pero para mi frustración no es así. La cara hecha polvo, repleta del aceite de las toallitas y yo durante más de casi dos días recorriendome media barcelona con toda la piel del labio superior irritada, sonrojada y con un efecto piel rojiza más feo, contrastando con mi blanquirucha tez. Dando el cante de mala manera, vaya. Y encima continuaba con los mismo pelos!! (Menos mal que me dio por prevenir antes que curar xd)
Así que con todo el dolor de mi corazón, Veet cera fría, habéis fracasado con el cambio!!!! Nunca mais (bueno, yo seguiré provando, por si me han escuchado)
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